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Enseñando los Principios de la
Obra Misional de los Miembros--Leccion 1


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Lección

1



Enseñando los Principios de la Obra Misional de los Miembros



DESARROLLO SUGERIDO DE LA LECCION


Resúmen


La clase empezará con una discusión del gozo que trae el compartir el evangelio, según el ejemplo de Amón y Alma, Hijo. El instructor y los miembros de la clase intercambiarán experiencias positivas sobre el ser miembro misionero para personalizar este mensaje e invitar al Espíritu. El instructor seguidamente dirigirá una discusión abierta y honesta sobre los obstáculos que los miembros encuentran al compartir el evangelio. El instructor explicará que el objetivo de este curso de tres semanas es abordar tales preocupaciones al enseñar principios correctos de la obra misional de los miembros. La lección concluirá compartiendo el Principio #1: Tenemos éxito cuando invitamos.


Bosquejo


1) Compartir el evangelio brinda gozo (10 minutos)*

2) Compartir el evangelio es desalentador para muchos (15 minutos)

3) Cómo medimos el éxito como miembros misioneros? (10 minutos)


Objetivos del Instructor


  1. Dirigir la lección a manera que le ayude a los miembros de la clase a sentirse cómodos al participar, que no se sientan juzgados, y fomentar un diálogo abierto y honesto sobre lo que impide a los miembros a participar en compartir el evangelio o de tener experiencias positivas como miembros misioneros

  2. Enseñar el primer principio de la obra misional de los miembros: Tenemos éxito cuando invitamos.


Preparación y Materiales


  1. Léa Alma capítulos 26 y 29; asigne a un miembro de la clase con anticipación a que lea Alma 26:16 y 29:16 durante la lección.

  2. Reflexione sobre una experiencia misional positiva que haya tenido y vaya preparado para presentarla a la clase (máximo 2 minutos).

  3. Haga arreglos para tener una clase con pizarra, yeso y borrador a la mano.


LECCIÓN


1. El compartir el evangelio brinda gozo.


Uno de los grandes mensajes del Libro de Mormón es que podemos tener gozo a pesar de las dificultades de la vida (2 Nefi 2:25). De hecho, muchos pasajes del Libro de Mormón describen en maravilloso detalle el gozo que proviene del evangelio de Jesucristo.


Brevemente mencione los siguientes ejemplos, enfatizando la palabra ‘gozo’ en las escrituras



Un ejemplo muy conmovedor de gozo en el Libro de Mormón se encuentra en la historia de Amón y Alma, Hijo mientras eran misioneros entre los Lamanitas. Amón experimentó tan grande gozo al compartir el evangelio que se desmayó en más de una ocasión (Alma 19:14; 27:17)! En Alma capítulo 26, en particular, Amón expresa su gozo y gratitud por poder servir como misionero, utilizando la palabra ‘gozo’ ocho veces y la palabra ‘regocijo’ 7 veces.


Pídale a un miembro de la clase que lea los siguientes pasajes


Alma 26:16 Por lo tanto, gloriémonos; sí, nos gloriaremos en el Señor; sí, nos regocijaremos porque es completo nuestro gozo; sí, alabaremos a nuestro Dios para siempre. He aquí, ¿quién podrá decir demasiado de su gran poder, y de su misericordia y de su longanimidad para con los hijos de los hombres? He aquí, os digo que no puedo expresar ni la más mínima parte de lo que siento.


Alma 29:16 Y cuando pienso en el éxito de estos mis hermanos, se transporta mi alma como si fuera a separarse del cuerpo, tan grande es mi gozo.

Ya sea como misioneros de tiempo completo o como miembros misioneros, tenemos la oportunidad de experimentar la misma clase de gozo del que hablaron Amón y Alma mientras cumplimos con nuestra obligación de compartir el evangelio con otros.


Comparta una experiencia misional que haya tenido; también anime a uno o dos miembros de la clase a compartir experiencias misionales positivas. Con tacto digales que sean breves.


2. Compartir el evangelio es desalentador para muchos.


Para algunos miembros el compartir el evangelio parece llegar naturalmente. Sin embargo, muchos piensan que la obra misional de los miembros es incómoda, lleva mucho tiempo y aún que es frustrante y por eso dudan en querer involucrarse en ella.


Pregunte a la clase a qué se debe eso. Prepare el escenario para una discusión honesta y abierta sobre los obstáculos que hay para participar en la obra misional de los miembros. Anime a los miembros de la clase a que compartan sus propias preocupaciones o las de otra gente que ellos conozcan. Enfatice que el espíritu de la discusión debe ser constructiva, sin juzgar.


Escriba las respuestas en la pizarra. Pregunte a los miembros de la clase que escriban las preocupaciones en papel para que se puedan referir a ellas en lecciones subsecuentes.


Los siguientes son comentarios posibles. Para estimular la discusión Ud. puede mencionar algunos de éstos si los miembros de la clase lucen reacios a compartir sus preocupaciones (ejemplo, Que tal el miedo a que no sean sinceros?).



Agradezca a los miembros de la clase por su participación honesta y activa en la discusión.


El objetivo de este curso de tres semanas es abordar estas preocupaciones al enseñar los principios correctos de la obra misional de los miembros. El aplicar estos principios en sus esfuerzos misionales le hará tener experiencias positivas y poderosas y sentir el gozo del cual hablaron Amón y Alma, Hijo. Concluiremos esta lección discutiendo el primer principio del miembro misionero, que toca un tema común, el temor a fracasar.


3. Cómo medimos el éxito como miembros misioneros?


Estadísticamente, más o menos cinco de cada diez personas que los miembros de la iglesia refieren a los misioneros terminan tomando una o más pláticas misionales. Y de esos cinco que toman las pláticas, uno se bautiza.1



Haga las siguientes preguntas:


Significan éstas estadísticas que por cada miembro que refiere con éxito a alguien que es bautizado, hay otros nueve miembros que fallaron como miembros misioneros?


Esta es una pregunta importante, porque un factor que intimida a muchos miembros para ser misioneros es, como se mencionó, el temor al fracaso. La respuesta, por supuesto, es que los nueve no fallaron. Tenemos éxito como miembros misioneros cuando invitamos a la gente a que aprenda y acepte la verdad.



Principio número 1: Tenemos éxito cuando invitamos


Dios no nos dio el libre albedrío de otra gente a nosotros – El se los dio a ellos. Cuando decidimos no compartir el evangelio con otros, los estamos privando de su albedrio de escoger. Cuando les damos la oportunidad de comprender el evangelio de Jesucristo más profundamente, les damos el chance de ejercitar el albedrio que Dios les dio. Nuestra responsabilidad es invitarlos y su responsabilidad, el aceptar.


Pregunte a la clase qué diferencia hace para ellos el saber que tienen éxito cuando invitan, sin importar el resultado.


Cuando y si los que invitamos alguna vez entrarán en las aguas del bautismo, si ellos simplemente tienen una charla con nosotros o con los misioneros sobre las verdades de la eternidad, ellos han tomado un paso en el camino de su propio progreso eterno y han hecho algunas elecciones iniciales correctas. Una vez nos damos cuenta de que tenemos éxito como miembros misioneros cuando invitamos a la gente a aprender y aceptar la verdad, mucho del miedo que nos aparta de compartir el evangelio se va.


Termine la lección compartiendo su testimonio de las cosas que se han enseñado.



* Asignación de Tiempo Sugerido

1 Esta información ha sido recolectada por Clayton Christensen para las diez estacas de Nueva Inglaterra, para los años 2002-2003.